Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

Cuando la duda nos abruma llevarla a Cristo

Juan el Bautista, lleno de perplejidad, acudió a Cristo para preguntarle lo que no entendía. Ese es el camino para todo creyente frente a las dificultades: llevarlas directamente a Jesús y dejarlas en sus manos.

Juan el Bautista se hallaba perplejo ante ciertos asuntos. Había cosas que lo desconcertaban y que él mismo no lograba comprender, así que envió a Cristo a preguntarle sobre ellas. Eso es precisamente lo que cada uno de nosotros debería hacer cuando surgen perplejidades de cualquier tipo en nuestra vida o en nuestros asuntos: llevarlas directamente a Jesús. Incluso los hijos del Señor tienen sus desilusiones y pruebas. Pasan por momentos de desánimo. Ahora bien, no deberían afanarse por estas cosas. Desde luego, no siempre podrán entenderlas; ¿cómo podrían esperar comprenderlo todo en un mundo tan vasto como este? Pero ¿no es acaso un consuelo inmenso saber que Jesús lo entiende todo? Él sabe lo que está haciendo.

Así, el camino verdadero para nosotros es hacer justamente lo que hizo Juan: contarle a Jesús todo lo que parezca salir mal, o todo aquello que no logremos entender. Esa es la regla que nos da Pablo para mantenernos lejos de la ansiedad: «No se afanen por nada, sino que en todo, con oración y ruego y con acción de gracias, presenten sus peticiones a Dios». Luego Él promete que, si solamente hacemos esto, jamás viviremos preocupados: «La paz de Dios guardará sus corazones y sus mentes».

El sentido de todo esto es que nunca deberíamos llevar una preocupación de cualquier tipo ni por un instante, sino que, en cuanto algún asunto empiece a desconcertarnos, deberíamos acudir de inmediato y contarle todo a Jesús, y dejarlo en sus manos para que Él lo maneje por nosotros. Lo difícil es dejarlo. Fácilmente podemos llevárselo a Él, pero somos tan propensos a recogerlo de nuevo, llevarlo con nosotros y conservarlo, como si nunca se lo hubiéramos llevado. Debemos aprender a contarle a Jesús nuestras perplejidades y tristezas, y luego confiarlo todo a Él sin más ansiedad. Esto es fe, y es el camino para hallar la paz.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Christ the Great Counselor

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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