El refugio del peregrino — capítulos

Cuando la fe contempla la gloria de Dios en la prueba

Cristo llama a confiar en él aun cuando la muerte y el silencio parecen triunfar; la fe descansa en la promesa de que, a su tiempo, veremos su gloria.

“Venid a mí todos los que estáis cansados y cargados, y yo os daré descanso.”

«¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios?» — Juan 11:40

La fe en Cristo es el equivalente del descanso. Él, el gracioso Dador del descanso, dice: «Venid a mí — creedme — confiad en mí, y vuestra pesada carga, sea la que fuere, a mi debido tiempo será explicada, aliviada o quitada; y si no fuere ninguna de estas cosas, se os dará fuerza para soportarla.»

Había mucho, cuando se pronunciaron estas palabras, para hacer tambalear y paralizar la fe, y por tanto para fomentar la inquietud. ¡Un hermano amado muerto y un Salvador ausente! A diferencia de la hija de Jairo, que aún estaba tendida en su ataúd dentro de la casa, Lázaro llevaba tres días confiado al sepulcro cuando el Gran Médico apareció. El triunfo de la muerte en su caso era completo. Según todos los cálculos humanos, la sentencia parecía más allá de toda reversión.

«¡Silencio!», dice el Redentor. «¿Hay algo demasiado difícil para el Señor? La extremidad del hombre es mi oportunidad. Creedme. Mirad más allá de la fragilidad humana y de los límites del poder humano. “Para Dios todas las cosas son posibles.” En las estaciones más oscuras de desaliento, cuando la fe y la vista parecen librarse un combate desigual y la victoria se inclina hacia esta última, desechad las inmerecidas impugnaciones de la sabiduría divina. Aún veréis, quizá incluso en medio de oraciones cruzadas y no respondidas, la gloria de Dios.»

«Tristemente vimos el fin de todo, la vida pendiente de un aliento; vimos caer sobre su rostro la sombra temible de la muerte. Todo era oscuridad y desolación, y la naturaleza murmuradora exclamó: “¡Oh, seguramente, Señor, si hubieras estado aquí, nuestro hermano no habría muerto!”

Pero cuando la memoria lanzó su mirada sobre todo lo que la gracia había hecho, y pensó en la larga guerra de la vida ya pasada y en la victoria sin fin alcanzada, entonces la fe, triunfante, enjugó la lágrima, y mirando hacia arriba, exclamó: “¡Oh, Señor, ciertamente has estado aquí; nuestro hermano no ha muerto!”» — Burns

Bendito Salvador, dame gracia para entrar en este Refugio seguro revelado en la meditación de hoy, y para confiar en ti en los oscuros designios. Concédeme el descanso de la fe, confiando en ti donde no alcanzo a discernir tus pisadas, diciendo con uno de estos incrédulos pero fieles dolientes: «Pero sé que aun ahora, todo lo que pidieres a Dios, Dios te lo dará.» Tarde o temprano la nube tendrá su ribete de plata; y mi Betania, cualquiera que sea, ahora envuelta en lúgubre sombra, será bañada de sol. La tela tejida con visión mermada y dedos temblorosos se revelará entonces como algo que no es una pieza desordenada y desarmónica de retales. «No hay respuesta completa a la pregunta», dice un líder del pensamiento religioso, «dentro del alcance de nuestro conocimiento presente. Sentimos aquí que solo vemos el borde de un sistema de gobierno más vasto del que aún podemos medir.» «Gloria a Dios por todo», fueron las últimas palabras de Crisóstomo.

«Hay días de silencioso dolor en las estaciones de nuestra vida, hay momentos de desesperación salvaje, hay horas de lucha mental, hay tiempos de angustia de piedra cuando las lágrimas se niegan a caer; pero el tiempo de la espera, hermanos míos, es el tiempo más difícil de todos.

Pero al fin aprendemos la lección de que Dios sabe lo que es mejor; pues con la sabiduría viene la paciencia, y de la paciencia viene el descanso; sí, un hilo de oro resplandece a través del enredo de la trama del destino, y nuestros corazones le agradecerán humildemente por habernos enseñado a esperar.» — Salmos de la vida

«¿No te dije?» Puedo llenar, con todas sus promesas pronunciadas, aquel cheque en blanco. Reconoceré los problemas y pesares solo como los peldaños que conducen hacia arriba al Refugio celestial. Miraré hacia adelante con anticipación, y veré el santuario de la vida, el templo de la existencia, ya no como una estructura a medio completar, un plan a medio desarrollar, con columnas rotas, naves sin techo y ventanas expuestas a la tormenta, sino sobresaliendo, el «edificio de Dios» completado, en las bellas y acabadas proporciones de la eternidad. Mientras tanto, puedo cantar aun a través de las lágrimas este «cántico en la noche»: «Descansa en el Señor, y espera pacientemente en él. Encomienda a Jehová tu camino — confía también en él; y él lo hará.»

«Este es el lugar de descanso; descansen los cansados. Este es el lugar de reposo.» Isaías 28:12

Fuente y atribución

Autor original: John MacDuff

Título original: MISGIVING REBUKED

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.

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