Mañana y noche

Cuando la obediencia cuesta dinero, Dios devuelve mil veces más

Ante la pérdida material por mantener el principio, el creyente puede confiar en que el Señor, que sostiene los hilos de la bolsa, devuelve mil veces lo entregado por Su causa.

Una pregunta muy importante pareció esta a Amasías, rey de Judá; y posiblemente sea de aun mayor peso para el cristiano probado y tentado. Perder dinero nunca es agradable, y cuando el principio lo implica, la carne no siempre está dispuesta al sacrificio. "¿Por qué perder lo que puede emplearse tan útilmente? ¿No podrá comprarse la verdad misma a un precio demasiado alto? ¿Qué haremos sin ello? ¡Acuérdate de los hijos y de nuestros escasos ingresos!" Todas estas cosas y mil más tentarían al cristiano a extender su mano hacia la ganancia injusta, o lo disuadirían de llevar a cabo sus convicciones conscientes cuando estas implican pérdida seria.

No todos pueden ver estas cosas a la luz de la fe; y aun entre los seguidores de Jesús, la doctrina de "¡Tenemos que vivir!" tiene peso más que suficiente. "¡El Señor es capaz de darte mucho más que esto!" es una respuesta muy satisfactoria a la pregunta angustiada. Nuestro Padre tiene los cordones de la bolsa, y lo que perdamos por Su causa, Él puede devolverlo mil veces. A nosotros nos toca obedecer Su voluntad, y podemos descansar seguros de que Él proveerá para nosotros. El Señor no será deudor de nadie al final. Los santos saben que un grano de tranquilidad del corazón vale más que una tonelada de oro. El que envuelve un abrigo raído en torno de una buena conciencia ha ganado una riqueza espiritual mucho más deseable que todo cuanto ha perdido. ¡La sonrisa de Dios y una mazmorra bastan para un corazón sincero! El ceño de Dios y un palacio serían infierno para un espíritu piadoso. Venga lo peor sobre lo peor, váyanse todos los talentos: no hemos perdido nuestro tesoro, pues este está arriba, donde Cristo está sentado a la diestra de Dios. Entre tanto, aun ahora, el Señor hace que los mansos hereden la tierra, y ninguna cosa buena niega a los que andan en integridad.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: November 30 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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