Jesús fue entronizado, por un instante, en la cresta más alta del favor popular. Quizá fue el único momento de su historia terrenal en que su popularidad iba en ascenso: la multitud abarrotaba su camino, lo alfombraba con sus mantos y ramas, y llenaba el aire con sus hosannas. Todo esto era nuevo para él, una lección que lo prepararía para simpatizar con quienes, en su carrera cristiana, atraviesan pruebas semejantes. Aprendemos que las temporadas de prosperidad pueden ser perfectamente compatibles con una comunión estrecha con Dios, y que cuando sonríen los amigos y los vecinos, hemos de ver en ello la mano y el corazón de un Padre.
Aprendemos también cuán mansamente debe caminar el hijo de Dios en los días de bonanza. Jesús no se hinchió de orgullo ni de vanagloria por aquel estallido de favor. Cuando las riquezas crecen y los aplausos abundan, es el momento de huir al retiro de la oración y velar contra los peligros del alma. La autocomplacencia y los halagos de la criatura serían nuestra ruina sin la gracia que nos sostiene.
Por último, aprendemos cuán vacía y pasajera es la burbuja del favor humano. Antes de que pasaran muchos días, las voces que cantaban ¡Hosanna! gritaban ¡Crucifícalo!, y desde aquella misma ciudad lo sacaron a morir. Pon tu corazón en lo bajo por los aplausos del mundo, y aférrate a la fidelidad del que no cambia; que tu Jesús lo sea todo en todo.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Consider Jesus– the Object of Popular Favor
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.