Si el Señor ha hecho algo por nuestras almas con su Espíritu y gracia, y nos ha dado algo que gustar, palpar, realizar y gozar por nosotros mismos, sabemos que hay sustancia y realidad en las cosas que creemos. La religión es nuestro principal empleo, nuestra meditación o ejercicio cotidiano, el asunto principal de nuestros pensamientos y lo que más pesa en nuestra mente. Y con justa razón, porque es nuestro todo. Si tenemos religión, la religión que Dios da, estará en lo más alto de nuestro corazón.
Es cierto que estamos rodeados y a menudo estorbados por un cuerpo de pecado y de muerte; tenemos muchos cuidados y ansiedades mundanas que se intruden en nuestra mente; y los que se ocupan en negocios tienen muchas cosas que especialmente los arrastran del cielo a la tierra. Con todo, la religión será en gran medida lo supremo en el alma del hombre en quien Dios ha comenzado y lleva adelante una obra de gracia. No porque no esté muchas veces muy frío y muerto, sin vida en sus oraciones y sin sentimiento en sus afectos; no porque no pueda ser arrastrado por las cosas del tiempo y de los sentidos y hundido en oscuridad, carnalidad y letargo; pero con todo eso, hay algo en su pecho que lucha por ascender; hay eso en su corazón que va tras las cosas preciosas de Cristo y las realidades solemnes de la eternidad.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: May 8
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.