Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

Cuando los ojos del alma aprenden a ver

El ciego de nacimiento refleja la condición natural de toda persona: sin luz para contemplar la hermosura de Dios, incapaz de sanarse a sí mismo, hasta que Cristo abre los ojos del alma.

El ciego ilustra la condición natural de toda persona. Para empezar, nunca había podido ver. Así nacen los hombres en estado de pecado. Por mucho que hablemos de la dulzura, la inocencia y la pureza de la niñez, las Escrituras enseñan con claridad que nadie entra por nacimiento natural en el reino de los cielos, sino que todos deben nacer de nuevo para poder entrar en él.

Otro punto de semejanza es que la ceguera de este hombre le cerraba todo un mundo de hermosura. A su alrededor había cosas encantadoras: campos verdes, flores fragantes, cielos azules, sol resplandeciente, estrellas brillantes; pero nunca vio ninguna de ellas. Del mismo modo, hay todo un mundo de hermosura espiritual que rodea al no regenerado y se extiende sobre él: el amor de Dios, las promesas divinas, las benditas esperanzas, el reino celestial y todos los gozos de la salvación; pero él no ve nada de ese mundo glorioso.

Se cuenta que una señora que contemplaba un cuadro de Turner, en el que el artista había pintado alguna escena de la naturaleza, le dijo: "Señor Turner, no puedo ver en la naturaleza lo que usted pone en sus cuadros". La serena respuesta del artista fue: "¿No le gustaría poder verlo, señora?". Los hombres del mundo observan los arrobamientos de la fe cristiana y de la esperanza cristiana, y leen las palabras gozosas de la experiencia cristiana, y dicen con desdén: "Nosotros no vemos tales gozos en la religión". La única respuesta apropiada es: "¿No les gustaría poder verlos?". Hace falta el ojo del artista para contemplar la gloria de la naturaleza; hace falta el ojo abierto de la fe cristiana para ver las glorias del reino espiritual de Dios.

Por otra parte, la condición de este ciego era incurable. En esto también su caso ilustraba la condición de todo pecador. El pecador es incurable, y nadie sino Cristo puede quitar su ceguera espiritual. "A menos que uno nazca de nuevo, no puede ver el reino de Dios".

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Spiritual Blindness

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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