Destellos desde las ventanas de la vida

Cuando por fin termina la larga noche del cansancio

Cristo prepara a lo largo del camino comidas de su amor para los cansados, y al final de la noche aguarda en la ribera celestial para recibirnos en la cena de bodas del Cordero.

La antigua Pascua no era sino una profecía de algo mejor: Cristo, nuestra Pascua, ha sido sacrificado por nosotros. Así también, la Santa Cena es apenas la figura de algo que será infinitamente mejor: estar con Cristo mismo. Mirad, pues, siempre hacia adelante, a la bienaventuranza celestial.

«Al amanecer, Jesús se hallaba en la playa» Juan 21:4. Después de la fatigosa noche de los discípulos en el mar, nuestro Señor tenía ya una comida preparada para ellos en la playa. Así también, Él nos concede estas preciosas comidas a lo largo del camino, alimentándonos con su amor. ¡Cuán dulce es, cuando estamos cansados del trabajo, o del dolor, o de la lucha, o de la decepción, encontrar un fuego de brasas ardiendo, y pescado puesto sobre él, y pan ya preparado para nosotros, por el amor solícito de un Salvador!

Pero eso no es lo mejor. Cuando la larga noche de la dolorosa y fatigosa labor haya terminado, y nos acerquemos a la orilla, y comience a romper el alba, veremos la bendita figura de Jesús de pie en la ribera celestial, esperándonos, aguardando para recibirnos. Y cuando lleguemos a la orilla, encontraremos allí preparada para nosotros una fiesta de gozo celestial. Las comuniones de la tierra, por dulces que sean, no son las mejores que tendremos. Nos sentaremos a la «cena de bodas del Cordero» al fin, y esa será la mejor; ¡porque será bienaventuranza eterna!

«Bienaventurados los que son llamados a la cena de bodas del Cordero» Apocalipsis 19:9

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: When the long night of painful, weary toil is over

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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