Considera a Jesús

Cuando todos lo dejan, Jesús te comprende

Cristo, en su hora más amarga, fue abandonado por sus discípulos. Quien padeció la falta de simpatía humana se acerca hoy a los corazones heridos por el afecto desplazado y la confianza traicionada.

¡Qué contraste tan triste presenta este cuadro! Ha llegado la hora del sufrimiento de Jesús, y he aquí, todos sus discípulos le han dejado y han huido. ¿No hay nada, alma mía, en este hecho conmovedor del que puedas sacar instrucción y consuelo para tu propia condición? Hemos estado contemplando la simpatía de Jesús con sus santos afligidos. ¡Y oh, qué corazón puede concebir la realidad, la humanidad y la ternura de esa simpatía! En todas nuestras aflicciones Él es afligido, en todas nuestras tentaciones Él es tentado. No hay simpatía entre hombres, santos o ángeles que pueda compararse con la de Cristo.

Pero aun aquella gota de simpatía humana concedida a ti le fue negada a tu Señor sufriente. ¡Con cuánta vehemencia y ternura la pidió! «Quedaos aquí y velad conmigo». Y cuando volvió de la escena de su angustia, sollozante y ensangrentado, para esconder su pena en la compasión y amor de ellos, he aquí, los halló durmiendo. ¡Qué reprensión tan suave y a la vez tan penetrante: «¿No habéis podido velar conmigo una hora?». Qué condición de la experiencia de los santos viene a encontrar esta página de la historia del Señor: la falta de simpatía humana.

Acaso estás sufriendo por un afecto desplazado y herido. Has dejado que las fibras de tu corazón se enroscaran en torno de algún objeto de tu amor cálido y adherente; pero el cariño enfriado, o el susurro de la envidia, o el diente emponzoñado de la calumnia, ha arrancado aquellas fibras de su tronco, dejándolas desgarradas y sangrientas en el polvo. ¡Cuán semejante a Jesús eres ahora, de cuyos discípulos amados se escribió que todos le dejaron y huyeron! O sufres por una confianza traicionada y defraudada: uno que creías amigo tierno y fiel te ha abandonado. Anímate, alma mía: hay Uno que ha prometido no dejarte jamás. Cuando padre y madre, esposo y amigo te abandonan, el Señor te recogerá. Aunque todos te dejen, Él no te dejará en la vida, en la muerte ni por la eternidad. «Pueden ellos olvidar, mas yo no». Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Consider Jesus– as Forsaken by Man

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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