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Cuerdas rotas que Cristo puede convertir en música

Solo Cristo puede tomar nuestras vidas rotas, con sus faltas y pecados, y convertirlos en música de amor y gozo. Si nos rendimos a Él, sacará de nuestras almas melodía celestial.

Cuerdas rotas y acordes discordantes.

«De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.» 2 Corintios 5:17.

Solo hay Uno que puede tomar nuestras vidas, con todas sus manchas, faltas y pecados —sus cuerdas rotas y acordes discordantes— y sacar de ellas la música del amor, el gozo y la paz.

Se cuenta que en cierta ocasión Mendelssohn fue a ver el gran órgano de Friburgo. El viejo custodio, sin saber quién era su visitante, le negó el permiso para tocar el instrumento. Al fin, sin embargo, tras mucha persuasión, le concedió permiso para tocar unas cuantas notas. Mendelssohn tomó asiento, y pronto la música más maravillosa comenzaba a brotar del órgano.

El anciano quedó hechizado. Al cabo, se acercó al gran maestro y le preguntó su nombre. Al saberlo, se quedó humillado y condenándose a sí mismo, diciendo: «¡Y yo le negué el permiso para tocar mi órgano!»

Del mismo modo, viene Uno a nosotros y desea tomar nuestra vida quebrada y tocarla. Si tan solo nos rindiéramos a Él, ¡Él sacaría de nuestras almas música celestial!

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Broken strings and jangled chords

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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