Destellos desde las ventanas de la vida

Dar sólo una parte no es verdadera obediencia

Una sencilla ilustración muestra que entregar a Cristo apenas hojas sueltas de amor, en lugar de toda la planta del corazón, no cumple su mandato de amarlo con todo nuestro ser.

¡A eso lo llamamos obedecer!

Supongamos que una madre le hubiera dado a su hija una hermosa planta de flores en plena floración, y le pidiera que la llevara a una amiga enferma. La niña se la lleva y, al llegar a la puerta de la amiga, le arranca una hoja y se la da, quedándose ella con la planta. ¿Ha obedecido el mandato de su madre?

Luego, después, una vez al día, le arranca otra hoja, o un botón, o una flor, y se la lleva a la amiga, conservando todavía la planta. ¿Obedeció la orden de su madre? Solo la entrega de la planta entera podía cumplir la indicación de la madre.

Ahora bien, esa es una sencilla ilustración de nuestra obediencia a Cristo. Él nos manda amarlo con todo nuestro corazón y con todo nuestro ser, y nosotros le arrancamos de vez en cuando una pequeña hoja de amor, un pequeño botón o flor de afecto, o un racimo de fruto de las ramas inclinadas, y se lo damos, ¡y a eso lo llamamos obedecer!

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Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: we call that obeying!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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