Entre todos los santos cuyas vidas están registradas en la Sagrada Escritura, David posee una experiencia del carácter más notable, variado e instructivo. En su historia nos encontramos con pruebas y tentaciones que no se hallan, en conjunto, en otros santos de la antigüedad, y por ello es un tipo tanto más sugestivo de nuestro Señor.
David conoció las pruebas de toda condición y rango de hombres. Los reyes tienen sus problemas, y David llevó una corona; el campesino tiene sus afanes, y David empuñó un cayado de pastor; el peregrino sufre muchas penalidades, y David habitó en las cuevas de En-gadi; el capitán enfrenta sus dificultades, y David halló que los hijos de Zeruía eran demasiado duros para él.
El salmista fue también probado en sus amigos: su consejero Ahitofel lo abandonó, «el que come pan conmigo ha levantado contra mí su calcañar». Sus peores enemigos fueron los de su propia casa; sus hijos fueron su mayor aflicción.
Las tentaciones de la pobreza y la riqueza, del honor y el oprobio, de la salud y la debilidad, todas probaron su poder sobre él. Tuvo tentaciones desde fuera para perturbar su paz, y desde dentro para nublar su gozo. Apenas David escapaba de una prueba, caía en otra; apenas salía de una temporada de desánimo y alarma, era llevado nuevamente a los abismos más profundos, ¡y todas las ondas y olas de Dios pasaron sobre él!
Probablemente sea por esta razón que los salmos de David son tan universalmente el deleite de los cristianos experimentados. Cualquiera que sea nuestro estado de ánimo, ya sea éxtasis o depresión, David ha descrito exactamente nuestras emociones. Fue un hábil maestro del corazón humano, porque había sido instruido en la mejor de todas las escuelas: la escuela de la experiencia personal y sentida. A medida que somos instruidos en la misma escuela, y que crecemos en gracia y en años, apreciamos cada vez más los salmos de David y los hallamos como «verdes pastos». ¡Alma mía, deja que la experiencia de David te anime y aconseje hoy!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: August 20 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.