¿Por qué pasos abrazamos comúnmente la verdad tal como está en Jesús? Ante todo, por lo general, la recibimos como una doctrina; el juicio es más o menos informado, los ojos del entendimiento son iluminados para verla en la palabra. La doctrina por algún tiempo puede flotar en nuestra mente; pero, andando el tiempo, conforme el Señor nos conduce a un mayor conocimiento de nuestros propios corazones y a un sentir más profundo de nuestras necesidades, hace descender la verdad de la cabeza al corazón, y entonces se vuelve una verdad. Es muy dulce que una doctrina se convierta en verdad.
Pero, andando el tiempo, necesitamos algo más que una verdad; la necesitamos como bendición. Cuando somos llevados a estrechuras apremiantes y pruebas severas, necesitamos que las doctrinas que primero recibimos en nuestras mentes como verdades sean ahora bendecidas por una aplicación divina a nuestras almas. Así, lo que primero conocimos en nuestros juicios como doctrina, es después recibido en la conciencia como verdad, y luego es aplicado a lo más hondo del corazón como bendición; y así hallamos la palabra de Dios y la comemos, para gozo y alegría de nuestras almas.
Así sucede respecto a la ascensión de Cristo. La recibimos primero como doctrina, como una parte grande y gloriosa del plan de salvación; luego empezamos a ver, conforme somos conducidos más y más al conocimiento de ella, qué verdad tan admirable es tener un Mediador a la diestra de Dios; tener un Intercesor que aboga por la eficacia de su sangre expiatoria y de su justicia justificante, a favor de almas pobres, necesitadas y culpables. Esto saca la fe, la esperanza y el amor del corazón hacia este Mediador ascendido e intercedor; y entonces, conforme el Señor el Espíritu revela la virtud y la eficacia de este glorioso Mediador en la conciencia culpable, la verdad se vuelve una bendición rica, untuosa y sabrosa.
De modo que, lejos de que la experiencia eche fuera las doctrinas de la gracia, sólo conduce al alma a un conocimiento vital de ellas; y tanto pensaríamos en salvar nuestras vidas sacándonos los huesos del cuerpo como en bendecir nuestras almas echando fuera las doctrinas de la gracia; sí, sentimos cada día más profundamente la necesidad de que las doctrinas sean traídas a nuestro corazón por el poder divino; las sentimos más como el sostén y el apoyo de nuestra alma, así como mi brazo, al levantarse, es sostenido y apoyado por los huesos que Dios ha puesto en él.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: April 17
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.