¿No hemos sido a veces capacitados para derramar nuestro corazón ante el trono de gracia, y contar al Señor lo que realmente necesitábamos, lo que de verdad pedíamos, y decirle que solo aquello que él pudiera dar saciaría nuestras almas? Ha habido tiempos de acceso al Dios de gracia. Y después, tal vez, hemos olvidado las cosas que le dijimos; hemos sido descuidados con las oraciones que dejamos a sus pies; y aunque en su momento buscamos con fervor ciertas bendiciones, las dejamos allí y las olvidamos por completo.
Pero el Señor no las olvida; están guardadas en su corazón y en su memoria, y a su tiempo las saca a la luz y concede su cumplimiento. Antes de hacerlo, nos llevará al lugar donde las necesitamos de nuevo, y entonces tendremos que decírselo, suplicarle y pedirle otra vez, avergonzados quizá de haberle pedido esas bendiciones y haber sido tan descuidados como si no nos importara recibirlas. Aun así, bajo la aflicción, bajo la necesidad del alma, bajo el dolor, volvemos a él. Y entonces el Señor, a su tiempo y manera, realiza las mismas cosas que le habíamos pedido: abre caminos, saca de las pruebas, quita las cargas, hace senda en lo profundo que ningún ojo sino el suyo podía ver y ninguna mano sino la suya podía abrir; conduce al alma por ella, la lleva a través, y luego esconde toda gloria de la criatura haciéndonos caer a sus pies para atribuirle gloria, honor, poder, acción de gracias y salvación a Dios y al Cordero.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: May 23
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.