¡Cuánto hay en esa expresión, derramar el alma delante del Señor! ¿Usaré una figura familiar para ilustrarlo, ya que a veces las figuras familiares son las mejor adaptadas para ese propósito? Mirad un saco de trigo; sabéis que, cuando la boca del saco está atada, no hay manera de derramar su contenido; pero abrid el saco y volcadlo, y entonces su contenido se derrama enseguida, y el grano rico cae sobre el suelo. Nuestros corazones son a veces como el saco con la boca atada; hay deseos, anhelos y suspiros; hay necesidades, y estas sentidas con urgencia; pero no podemos darles expresión. Como leemos: «Abrí mi boca y respiré.» Pero el Señor, en misericordia, abre a veces la boca; y entonces, cuando la boca está abierta, el corazón puede derramar sus deseos, así como el grano rico se derrama de un saco cuando se le desata la boca.
Pero ¿no ha de estar el saco lleno antes de que se derrame el grano? Si sólo hay unos cuantos granos en el fondo, o medio litro de trigo en una esquina del saco, aunque abráis la boca, no hay derramamiento del grano rico. Así con nuestros corazones. Si el corazón no está lleno; si no hay deseos vehementes que luchan por expresarse, podemos abrir la boca, pero no hay derramar el alma en anhelos y suspiros.
Si queréis un ejemplo bíblico de lo que es derramar el alma delante del Señor, leed el primer capítulo del primer libro de Samuel, donde hallaréis a aquella mujer llena de gracia, Ana, tan agitada y descubriendo tan claramente el estado de su mente por los movimientos convulsivos de su cuerpo, que el sumo sacerdote la acusó de estar ebria; pero aunque su corazón estaba tan lleno que sus labios temblaban y sus mismos rasgos delataban lo que pasaba dentro, con todo, respondió con mansedumbre a su reprensión, cuando él le mandó apartar su vino: «No, señor mío; yo soy una mujer de espíritu angustiado; no he bebido vino ni bebida fuerte, sino que he derramado mi alma delante del Señor.» Eso sí que fue orar. Y sabemos qué bendita respuesta le dio el Señor, y cómo el Espíritu Santo ha registrado su canto triunfal.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: April 18
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.