Cuatro cosas se enseñan aquí como guía del cristiano para la tarea de cada día. Cuándo despertar: ahora; y despertar del sueño de la seguridad carnal, la pereza y la negligencia; del sueño de la muerte espiritual, y del sueño de la insensibilidad espiritual. Considerar el tiempo: un tiempo ocupado, un tiempo peligroso. También la salvación que está cerca. Atendamos nuestro camino y aceleremos nuestro paso, pues estamos más cerca del fin del viaje. También prepararnos. La noche está muy avanzada, el día está cerca; por tanto, es hora de vestirnos. Obsérvese lo que debemos quitarnos: los vestidos usados en la noche. Echemos fuera las obras de tinieblas. Obsérvese lo que debemos ponernos; cómo hemos de vestir nuestras almas. Revestíos con la armadura de la luz. Un cristiano debe considerarse desvestido si está desarmado. Las gracias del Espíritu son esta armadura, para resguardar el alma de las tentaciones de Satanás y de los embates de este presente mundo malo. Revestíos de Cristo; eso lo incluye todo. Revestíos de la justicia de Cristo, para justificación. Revestíos del Espíritu y de la gracia de Cristo, para santificación. El Señor Jesucristo debe ser vestido como Señor para regirnos, como Jesús para salvarnos; y en ambos aspectos, como Cristo, ungido y designado por el Padre para esta obra de regir y salvar. Y cómo andar. Cuando estamos levantados y listos, no hemos de quedarnos sentados, sino salir adelante; andemos. El cristianismo nos enseña a andar de modo que agrademos a Dios, quien siempre nos ve. Andemos honestamente como en el día, evitando las obras de las tinieblas. Donde hay disolución y embriaguez, suele haber también lujuria y liviandad, y contienda y envidia. Salomón reúne todas estas cosas, Prov 23:29-35. Véase qué provisión debemos hacer. Nuestro gran cuidado ha de ser proveer para nuestras almas: ¿pero no debemos cuidar de nuestros cuerpos? Sí; pero dos cosas se prohíben. Inquietarnos con afanes y cuidados embarazosos; y complacernos en deseos desordenados. Las necesidades naturales han de ser atendidas, pero los apetitos malos deben ser reprimidos y negados. Pedir alimento para nuestras necesidades es nuestro deber; se nos enseña a orar por el pan de cada día; pero pedir alimento para nuestros apetitos carnales es provocar a Dios, Sal 78:18.
Capítulo 14
Los conversos judíos advertidos contra el juzgar, y los creyentes gentiles contra el despreciarse mutuamente: Parte 1
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Romans 13:11-14
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.