Un Tesoro Dorado para los Hijos de Dios

Difundir la sabiduría escondida del evangelio

Las verdades propias del evangelio —el amor de Dios en Cristo, la encarnación, la adopción y la santificación— son misterios que no se hallan en la ley natural ni en la ley de Dios; Pablo los proclamaba con ardor, y nosotros debemos imitarlo difundiendo el conocimiento de Cristo.

"Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria." 1 Corintios 2:7

Hay algunas cosas declaradas en el evangelio que le son absolutamente propias, y que no pueden rastrearse ni en la ley de la naturaleza ni en la ley de Dios. De esta naturaleza son todas las cosas relativas al amor y a la buena voluntad de Dios en Cristo Jesús: el misterio de su encarnación, de sus oficios, de la obra del Espíritu, de nuestro interés en ella y de nuestra consiguiente unión con Cristo; a esta clase pertenecen nuestra adopción, justificación y efectiva santificación. Estas cosas son propiamente evangélicas, por ser peculiares del evangelio.

El apóstol Pablo, a quien fue especialmente encomendada la dispensación del evangelio, insiste en estos temas con toda su firmeza y ardor característicos. Él sentía su eficacia y ansiaba que toda la humanidad la sintiera también. Imitemos su ejemplo, y por la lengua, la pluma y la prensa esforcémonos por difundir el conocimiento de Cristo. El evangelio debe ser predicado a toda criatura, y todo aquel que lo conoce debe ayudar a predicarlo. Pudiéramos nosotros difundir la fama de Jesús por toda la tierra.

Fuente y atribución

Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky

Título original: A Golden Treasury for the Children of God — August 21

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.

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