Los débiles, los pobres y los ignorantes
«De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.» Mateo 18:3
Nuestro gran objetivo es ser como niños pequeños delante del Señor.
Siempre deberíamos ser como niños pequeños delante del Señor, mirándole a cada paso como seres necesitados e impotentes, y descansando con corazones creyentes en su garantía de ayuda y gracia.
Nunca deberíamos acudir al Señor como fuertes, sino como débiles, como verdaderos niños. No es a los fuertes a quienes Él da gracia, ni a los ricos a quienes Él da tesoro, ni a los sabios a quienes Él acrecienta conocimiento— sino a los débiles, los pobres y los ignorantes
a quienes Él bendice.
Dichosa el alma que aprende a aprovechar al aprender que no tiene nada en sí misma, sino todo en Cristo.
«Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó.» Mateo 11:25-26
Fuente y atribución
Autor original: Thomas Moor
Título original: Pithy gems from Thomas Moor — 16
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Thomas Moor, publicado originalmente en Grace Gems.