Pensamientos vespertinos

Dios concede canciones nuevas en la noche más oscura

En la hora más oscura del dolor, solo Dios puede templar el corazón para la alabanza. Él conoce tu senda, contempla tu noche de llanto y convierte el luto en danza por la sangre de Jesús.

¿Quién sino Dios podría darnos canciones en la noche? Ningún santo en la tierra, ningún ángel en el cielo, tiene poder para templar nuestros corazones a una sola nota de alabanza en la hora del dolor; ni criatura alguna podría susurrar una palabra de consuelo, de esperanza o de sostén cuando el corazón y la carne desfallecen. Solo el Dios encarnado tiene poder, amor y simpatía suficientes para descender a lo más hondo de nuestro quebranto y hacer brotar allí un acorde que responda a su toque con música más que angelical. Él conoce tus pesares, contempla tu noche de llanto y sabe el camino que tomas.

Al darte un trono de gracia, Dios te ha dado una de las canciones más dulces que se entonan en la casa de nuestra peregrinación. Cantad, pues, vosotros santos afligidos, porque grande y precioso es vuestro privilegio de comunión con Dios. En la noche de todo dolor, prueba y dificultad, recordad que aun en vuestro estado más bajo podéis cantar: «Teniendo confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Jesús, por un camino nuevo y vivo, me acercaré y derramaré mi corazón delante de Dios».

Y si acaso exclamas: «¡Ojalá pudiera cantar! Puedo llorar, gemir y aun confiar, pero no puedo regocijarme», recuerda que hay Uno que puede darte a ti también, amado, una canción en la noche. Pon tu arpa, rota y destemplada, en sus manos, y Él la reparará y la afinará; y, al soplar sobre ella su Espíritu y tocarla con su mano tierna, ese corazón triste y sin gozo entonará las altas alabanzas de su Dios. ¡Cuánta grandeza y gloria de Dios permanecen ocultas hasta que la noche las revela! Fue la oscuridad de tu noche de dolor lo que hizo visible toda la gloria de tu Padre, el carácter de Jesús como hermano tierno y el Espíritu como Consolador.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - September 4

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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