Flores de un jardín puritano

Dios conoce las flores ocultas de tu alma

Así como el jardinero conoce las flores dormidas bajo la tierra del jardín invernal, el Señor conoce las gracias que ha plantado en el corazón renovado, aun antes de que se vean y cuando nosotros mismos dudamos de ellas.

«El jardinero sabe qué flores hay en la tierra mucho antes de que aparezcan.»

Recorre el jardín en invierno y no verás ninguna flor en él. Pero el jardinero ve con los ojos de su mente: aquí un círculo de copas doradas, como dispuestas para un banquete real; y allá un racimo de bellezas blancas como la nieve, que se inclinan rebosantes de pura modestia. Su ojo sabe dónde duermen los narcisos y las anémonas, esperando alzarse con toda su lozanía. Y ha aprendido el secreto de las primaveras y las violetas, que aguardan emboscadas hasta que el primer aliento cálido de la primavera las invite a mostrarse.

Así también el Señor conoce a los suyos escondidos, mucho antes del día de su conversión. Él ve a su iglesia antes que sus ministros la vean, y declara respecto de los inmorales paganos de Corinto: «Tengo mucho pueblo en esta ciudad».

Esta figura puede aplicarse al jardín del alma. ¡Qué gracias están plantadas en el corazón renovado, esperando su estación; el Creador de esas gracias lo sabe muy bien! Él ve nuestra fe, y nuestro amor, y nuestra esperanza, y nuestra paciencia, mucho antes de que podamos verlas. Sí, y las discernirá aun cuando nosotros mismos cuestionamos su existencia. Él no solo conoce a los que son suyos, sino todo lo que es suyo dentro de ellos. Nada de lo que Él ha implantado se oculta a su inspección.

Bulbos y semillas de santidad están sembrados en los justos, y por tanto fuera de su vista. Pero quien los puso donde están ha marcado el lugar, y ni uno solo de ellos morirá. Con expectación Él espera ver que las vidas de su pueblo se vuelvan «como eras de especias, como flores fragantes».

Señor, es porque tú sabes todas las cosas, que sabes que te amo. Si no fueras omnisciente, temo que no conocerías mi amor tan lamentablemente débil, sepultado como está bajo tanto pecado y carnalidad. ¡Señor, haz crecer la sagrada semilla de la gracia, y entonces yo también estaré seguro de su existencia, y mis presentes preguntas y dudas huirán!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: The garden of the soul!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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