«Las oraciones a Dios por cosas espirituales son las más aceptables, pero las oraciones por lo temporal no son despreciadas. Un niño agrada más a su padre cuando le pide que le enseñe su libro, que cuando le ruega por un dulce; pero esta petición no se le niega cuando no le hará ningún mal concederla.»
Un cuadro hermoso y sencillo, trazado con justeza sobre autoridad divina; pues el Señor mismo nos enseña a juzgar lo que nuestro Padre celestial hará por nosotros, por aquello que nosotros haríamos por nuestros hijos.
Si acudo a Dios y le pido bendiciones espirituales, se complacerá en mi request y con toda seguridad la concederá; así como un padre dará gustosamente a su hijo una lección en algún trabajo o libro útil.
Pero también puedo rogar por misericordias temporales, como un niño pide su pan con mantequilla.
Más aún, así como un niño puede pedir un dulce, así puedo yo hacer peticiones de aquello que deseo. Solo que en este último caso, estoy obligado a recordar que no se manda al niño pedir lo dulce, aunque se le permite hacerlo. Además, la petición del niño es una que debe dejarse enteramente a la discreción del padre: él está obligado por promesa a dar a su descendencia lo necesario, pero no está obligado a concederles lujos.
He aquí una diferencia que debe notarse siempre entre oraciones mandadas y oraciones toleradas. Como somos hijos del gran Padre, tenemos una amplia libertad de petición. Si nos deleitamos en el Señor, Él nos concederá las peticiones de nuestros corazones. Pero aun así, cuando oramos, es bueno para nosotros llevar nuestro ruego hasta donde pueda llevarse, y no más allá.
Un niño que pide alimento necesario puede ser vehemente hasta las lágrimas; pero si lo que desea es solo un dulce, será un niño malcriado si es pasionalmente importuno. Tened esto en cuenta, vosotros, niños en la gracia, la próxima vez que oréis. Pedid, buscad, llamad, conforme a lo que la promesa de Dios os invita. Pero en lo temporal, someted vuestra voluntad a la voluntad del Padre celestial.
«Danos hoy nuestro pan cotidiano» es una petición prescrita.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: He is under no bonds to grant them luxuries
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.