Dios no escogió a filósofos, ni a oradores, ni a estadistas, ni a hombres de riqueza, poder e influencia en el mundo, para publicar el evangelio de la gracia y la paz. Él es quien mejor juzga qué hombres y qué medios sirven a los propósitos de su gloria.
Aunque no muchos nobles son llamados habitualmente por la gracia divina, los ha habido en todas las épocas, que no se han avergonzado del evangelio de Cristo; y las personas de toda condición necesitan la gracia que perdona. A menudo, un cristiano humilde, aunque sea pobre en cuanto a este mundo, tiene más verdadero conocimiento del evangelio que quienes han hecho de la letra de la Escritura el estudio de su vida, pero la han estudiado más bien como testimonio de los hombres que como palabra de Dios. Y aun niños pequeños han adquirido tal conocimiento de la verdad divina que han hecho callar a los incrédulos. La razón es que son enseñados por Dios; el designio es que ninguna carne se gloríe en su presencia.
La distinción en la que sola podían gloriarse no procedía de ellos mismos. Fue por la elección soberana y la gracia regeneradora de Dios que estuvieron en Jesucristo por la fe. Él es hecho por Dios para nosotros sabiduría, justicia, santificación y redención; todo cuanto necesitamos o podemos desear. Y es hecho sabiduría para nosotros, para que por su palabra y su Espíritu, y a partir de su plenitud y sus tesoros de sabiduría y conocimiento, recibamos todo lo que nos hará sabios para salvación y aptos para todo servicio al cual seamos llamados.
Nosotros somos culpables y merecedores de justo castigo; y él es hecho justicia, nuestra gran expiación y sacrificio. Somos depravados y corruptos, y él es hecho santificación, para que al fin sea hecha completa redención; para librar el alma del ser del pecado y soltar el cuerpo de los lazos del sepulcro. Y esto es para que toda carne, conforme a la profecía de Jeremías, Jer 9:23-24, se gloríe en el favor especial, la gracia suficiente y la preciosa salvación de Jehová.
Capítulo 2
La manera llana en que el apóstol predicó a Cristo crucificado.
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — 1 Corinthians 1:26-31
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.