¿Cuál es la mente del hombre, de cualquier hombre, de tu mente, de mi mente, bajo la aflicción? Sea uno probado con dolor de cuerpo, pobreza de circunstancias, enfermedad en la familia, culpa de conciencia, dura servidumbre en su propia alma, sin un rayo de luz divina sobre su sendero, ¿qué es? Un desgraciado murmurador y rebelde, sin un grano de resignación, sin un ápice de contentamiento o sumisión a la voluntad de Dios.
Pero que la gloria del Señor sea revelada; que tenga una visión, por la fe, de un Jesús sufriente; que algún rayo de luz brille sobre su sendero; que haya algún irradiar del peso supereminente de gloria que ha de manifestarse en la aparición de Cristo; ¿dónde están ahora todas sus cosas torcidas? Todas hechas rectas. ¿Pero cómo? Al ser su voluntad torcida —torcida porque no se nivelaba con la del Señor— hecha armonizar con la promesa y el precepto, las pisadas y el ejemplo del bendito Jesús. El torcimiento no se quita del lote, sino que se endereza en el lote; la cruz no se quita del hombro, sino que se da fuerza —esa fuerza que «se perfecciona en la debilidad»— para llevarla. Así fue con Cristo mismo en el huerto y en la cruz; así es con los creyentes seguidores del crucificado.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: September 4
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.