De todos los consuelos que fluyen al alma del creyente afligido, no el menor es tener un Dios de pacto al cual acudir en oración. ¿Qué podría superarlo? ¿Qué podría reemplazarlo? Nada. De ningún modo consuela Dios más eficazmente a los abatidos que atrayéndolos a sí mismo. Para ello instituyó la oración, roció el propiciatorio con la sangre de su Hijo y envía la dulce promesa de su Espíritu para invitar al desconsolado a acercarse.
Acércate, pues, alma afligida, y derrama tu dolor ante Dios. Tu Dios está en el trono de la gracia, y «será muy gracioso contigo a la voz de tu clamor». ¿Por qué te desalientas? Los corrompidos son fuertes, pero más fuerte es el que está en nosotros que la corrupción que hay en nosotros. Nuestras corrupciones son enemigas de Dios tanto como nuestras; por ello, al confiar en él y luchar, podemos estar seguros de que tomará nuestra parte.
En cada temporada de abatimiento, sube a tu atalaya con la plena expectativa de una bendición especial. Espera grandes misericordias a través de grandes pruebas, grandes consuelos a través de grandes dolores, profunda santificación a través de profunda humillación. Todas las disposiciones difíciles de Dios en la historia de su pueblo preparan una gracia mayor. Creyente probado, santo que sufre: si el Señor te hizo entrar por la puerta del norte, te hará salir por la del sur. Ten paciencia en tu aflicción, y él te dará feliz salida de todos tus problemas. ¡Oh, bendito resultado si el pecado se amarga, si la santidad se endulza, si Jesús se hace más querido y el Padre celestial es glorificado!
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - November 18
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.