¡«Muerte temprana»! Ese «temprana» es un término solo relativo al cuerpo —a aquello que reposa en el lecho del sepulcro. La joven vida que resplandeció gloriosamente para Dios, aunque ahora sea un meteoro caído, ha dejado tras de sí un rastro de fulgor, por el cual padre y hermano y hermana bendecirán para siempre a Aquel que concedió el don pasajero.
Vosotros que, con corazón triste, podéis ser tentados una y otra vez a lamentar a los así arrebatados tempranamente —que leéis aquella promesa de larga vida aparentemente quebrantada y burlada en las letras de una tumba prematura, y que creéis que las palabras del Salmista son las más apropiadas para trazar en el mármol: «El debilitó mi fuerza en el camino; El acortó mis días» (Sal. 102:23)—, ¡consolaos! Dios mide la existencia —no podemos repetirlo demasiado— no por períodos, ni por décadas, ni por jubileos; para Él el carácter es la vida, no los años; la bondad es la vida, no los años. «El justo», haya caído en el mismo umbral de la existencia, o en la flor de la juventud, o en la gloria de la virilidad, o haya llegado a una vejez verde y lozana — «El justo será tenido en memoria eterna».
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: THE EARLY GRAVE OF A KING — Parte 3
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.