Pensamientos vespertinos

Dios no desprecia el corazón quebrantado y contrito

Dios no desprecia el corazón quebrantado por el pecado: lo recibe como sacrificio fragante sobre el altar de Cristo, lo sana con su sangre y hace de él su morada amada.

Hay quienes desprecian el corazón quebrantado. Satanás lo desprecia, aunque tiembla ante él; el mundo lo desprecia, aunque lo contempla con temor; el fariseo lo desprecia, aunque intenta imitarlo. Pero hay Uno que no lo desprecia. Con la mirada fija en el amor de su Dios y Padre, el penitente exclama: «Tú no lo desprecias». ¿Por qué Dios no solo no lo desprecia, sino que se deleita en él y lo acepta? Porque ve en él un sacrificio santo y fragante, ofrecido no a los hombres sino a él, y puesto sobre el altar de la obra acabada de su amado Hijo, el único sacrificio que satisface la justicia divina.

Dios manifiesta su complacencia sanando el corazón herido. Él sana a los quebrantados de corazón y venda sus llagas; y como si el cielo no fuera atracción suficiente para su morada, desciende a la tierra y hace de ese corazón contrito su habitación. El alto y sublime, el que habita la eternidad y cuyo nombre es Santo, dice: «Yo habito en la altura y el santuario, y con el quebrantado y humilde de espíritu». Querido penitente, Cristo espera hacer de tu corazón afligido su morada amada: reviviéndolo, sanándolo y estableciendo en él, para siempre, sus afectos renovados y santificados.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - January 7

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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