Pero en Dios hay una unión perfecta de sabiduría y amor, de discreción y ternura; su afecto está sin la más mínima imperfección. Su voluntad siempre es guiada por sabiduría infinita. Si sus hijos ofenden, entonces los castigará con vara de hombres, 2 Samuel 7:14 es decir, moderadamente; pues así como en las Escrituras las cosas se magnifican con el epíteto divino o de Dios, así se disminuyen con el epíteto humano.
En consecuencia, el apóstol declara a los corintios que "no les ha sobrevenido tentación, sino la que es común a los hombres; pero fiel es Dios, que no los dejará ser tentados más de lo que pueden resistir, sino que dará juntamente con la tentación la salida, para que puedan soportar." 1 Corintios 10:13. Como un médico prudente considera la fuerza del paciente así como la naturaleza de la enfermedad, y proporciona su medicina; así todos los ingredientes amargos, su mezcla y medida, son dispensados por la sabia prescripción de Dios, según los grados de fortaleza que hay en su pueblo.
El apóstol especifica el fin inmediato de Dios en sus castigos: "pero él nos castiga para nuestro provecho, para que seamos participantes de su santidad." Esta es la excelencia suprema de la naturaleza divina, y nuestra conformidad con ella es tan valiosa, que hace las aflicciones no solo tolerables, sino hasta deseables en cuanto contribuyen a ella. En el estado presente nuestras gracias son imperfectas, y nuestra conformidad con la pureza divina es como el reflejo del sol en una nube húmeda, muy por debajo de la perfección y resplandor de aquella gran luz. Ahora bien, Dios se complace en formarnos conforme a su imagen por medio de las aflicciones. Así como una estatua es labrada por el artífice para darle una forma hermosa, así él se complace en llevarnos a diversas tentaciones para probar nuestra fe, para obrar en nosotros paciencia, para inflamar nuestras oraciones, para mortificar nuestros deseos carnales, para romper aquellos lazos con que estamos encadenados a la tierra, a fin de que vivamos con esos afectos con los que otros mueren.
Ciertamente, si hacemos un juicio verdadero de las cosas, no tenemos la menor razón para sospechar el amor de Dios cuando nos castiga, para quitar el pecado, único objeto abominable de su odio y profunda detestación, y para hacernos partícipes de la naturaleza divina.
"Ninguna disciplina parece agradable en el momento, sino dolorosa; pero después produce un fruto de paz y justicia para los que por ella han sido entrenados." Versículo 11. Es una alusión a la recompensa de los vencedores en los juegos olímpicos, que tenían una corona de olivo, emblema y sombra de paz. Pero la verdadera paz, un divino reposo en la conciencia, será la recompensa de todos los que ejercitan sus gracias de manera apropiada a un estado afligido.
En resumen, el apóstol asegura a los creyentes que son "castigados por el Señor, para no ser condenados junto con el mundo." 1 Corintios 11:32. La vara correctora los libra del infierno. Esta consideración cambia espinas en rosas, y saca miel de la ajenja. Si el camino que conduce a la bienaventuranza es pedregoso o lluvioso, el cristiano debe andar en él de buena gana.
Fuente y atribución
Autor original: William Bates
Título original: How to Bear Afflictions — parte 8
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de William Bates, publicado originalmente en Grace Gems.