Dondequiera que el Espíritu Santo comienza y lleva adelante una obra de gracia en el corazón, pesará y medirá, de tiempo en tiempo, toda la religión del hombre y probará cada palmo del camino para ver si está recto y nivelado con la Palabra y la voluntad de Dios. El Señor, que pesa los espíritus y ante quien las acciones son pesadas, pondrá en sus balanzas justas y certeras tanto la naturaleza como la gracia, tanto la enseñanza humana como la divina, y nos hará saber cuál tiene peso pleno en el tribunal del cielo. La religión de nuestros días tiende a confundir todo lo experimental y a cubrir y oscurecer la obra de gracia en el corazón.
Pero sin duda Dios no permitirá que nuestra religión, si nos ha tomado misericordiosamente en sus manos, quede revuelta de esa manera; la medirá por su estándar y la refinará en su crisol. Así aprendemos la realidad y la autenticidad de su obra. Si da fe, llevará esa fe a la piedra de toque y la probará con pruebas duras. Como en la naturaleza, para conocer el peso exacto ponemos la cosa en un platillo y un peso patrón en el otro. Así, cuando el Señor pone la fe en un platillo, pone una carga en el otro para ver si tiene el peso debido. Y cuanto mayor es la fe, más pesada es la prueba: el padre de los fieles tuvo que sacrificar a su propio hijo. Toda señal de bien, todo sorbo de misericordia, toda manifestación de amor es examinada y escudriñada, pesada y equilibrada en el tribunal de la conciencia. Y en este escrutinio no solo se pesa la religión, sino también lo que no lo es: pecados abiertos y secretos, deslices, afectos idólatras, esperanzas podridas y apoyos vanos. Lo que viene de Dios resultará fino y genuino; lo que brotó de la carne llevará marcado «tekel»: pesado en la balanza y hallado falto.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: November 8
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.