Debemos notar que es la misma Persona que estaba en el principio, que era Dios y que hizo todas las cosas, de quien se dice aquí que se hizo carne. El Jesús de la historia del evangelio es el Dios de la eternidad, el Jehová del Antiguo Testamento. La razón de la encarnación fue la salvación del hombre. El Buen Pastor vino a buscar y a salvar a sus ovejas que estaban perdidas. Vino en forma humana para poder acercarse al pecador.
Un misionero moravo fue a predicar el evangelio a los esclavos en las Indias Occidentales. Al no lograr alcanzarlos como hombre libre, él mismo se hizo esclavo y fue con ellos a sus labores en el campo y a todas sus penurias y sufrimientos, acercándose así a ellos. Entonces le escucharon.
Esto ilustra la condescendencia de Cristo para salvar al mundo. No podíamos comprender a Dios en su gloria trascendente; y Emanuel vino, y en forma humana vivió la vida divina, mostrándonos los pensamientos, el carácter y los sentimientos de Dios, especialmente su gracia y su amor por los pecadores. Este fue uno de los objetivos de la encarnación: reveló, de una manera que los hombres podían comprender, la naturaleza de Dios.
Además, Cristo se hizo hombre para aprender la vida por experiencia real, y así estar capacitado para ser nuestro Salvador y para compadecerse de nosotros en todas nuestras experiencias de tentación, lucha y dolor. Ahora podemos estar seguros de que, cuando acudimos a Cristo en cualquier necesidad, él comprende nuestra condición y sabe cómo ayudarnos. Tenemos ahora un sumo sacerdote en los cielos que puede compadecerse de nuestras debilidades, porque fue tentado en todo según nuestra semejanza.
Cristo se hizo hombre también para gustar la muerte por todos, aboliendo así la muerte para su pueblo. Él recuerda lo que sufrió al ser tentado; y cuando ve a su pueblo en sus luchas, recuerda cuando soportó lo mismo, y está listo para compadecerse de ellos y socorrerlos.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: The Incarnation
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.