Necesidades suplidas por Dios

Dios suplirá cada necesidad según sus riquezas en Cristo

Cuando la necesidad apremia y los recursos se agotan, el alma creyente ancla en el Dios que suple cada carencia según sus riquezas en Cristo, tanto para el cuerpo como para el alma.

La ansiedad de ayer se ha convertido en la necesidad apremiante de hoy. El problema que se acercaba ya llegó, y la carencia que anticipabas es urgente. Así sea. La vida que Dios quiere que vivan los suyos no es de vista, sino de fe; no es para mañana, sino para hoy. Por lo general, permitirá que no tengamos nada en la mano, no sea que se quiebre la simplicidad de nuestra confianza y se estorbe el ejercicio de la fe. Como la viuda cuyo poco aceite multiplicó Eliseo, solemos exclamar: «Tu sierva no tiene nada en casa, sino un poco de aceite». Nuestro amado Señor reconoció esta vida cotidiana de fe al enseñarnos a orar: «El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy».

El apóstol escribió estas palabras agradecido por un regalo de amor que acababa de recibir de los santos de Filipos. Él les había ministrado lo espiritual, y ellos le devolvieron lo temporal, «olor fragante, sacrificio acepto y agradable a Dios». Entonces, como quien sabe que no puede corresponder en igual medida, les enseña una verdad preciosa y ora por ellos: «Mi Dios suplirá todo lo que les falta, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús». Que tu alma ancle en esta verdad: Dios es mi Dios. Aunque soplen los vientos, se levanten las olas y se oscurezca el cielo, no serás movido. Las necesidades pueden ser grandes, los acreedores duros, los recursos agotados; pero si el alma creyente se aferra a Dios y reclama su parte en Él, nada la conmoverá.

¿Te ha fallado alguna vez? Pudo haberte llevado al extremo, con la harina y el aceite casi agotados, pero Él conoce tu necesidad y al final aparecerá para suplirla. La fe puede ser probada con dureza, pero triunfará al fin. Y sobre todo, el Señor es nuestro Proveedor espiritual: si cuida del cuerpo, con mayor abundancia cuidará del alma. Necesitas más fe, más gracia, más amor; llévalo todo a tu Proveedor celestial, y Él te lo dará, no según tus mezquinos deseos, sino conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: THE LORD MY PROVIDER

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura