¿De qué modo consuela Dios a los abatidos? Su método es variado, y Él adapta el consuelo a la tristeza. Primero escribe la sentencia de muerte sobre todo consuelo que no provenga de Él mismo. Si has solido examinar con detenimiento el trato de Dios contigo, habrás notado esta característica singular: antes de abrir la fuente, corta el manantial. Suspende los canales humanos de consuelo, preparatorio al cumplimiento de su propia y grandísima promesa: «Yo, yo soy el que os consuela». Así trató a su Iglesia antiguamente. En aquel desierto, como mujer de espíritu angustiado, ella es llevada; allí queda separada de sus compañeras; y, sin embargo, en ese yermo solitario, el Dios de toda consolación habla a su corazón. Entonces sigue el cántico del Señor en tierra extraña, la música del desierto.
No pases por alto este proceso. Puede ser doloroso, humillante y probador para la fe, pero su fin, como todo cuanto hace nuestro Padre celestial, será santísimo y bendito. ¿Está Él escribiendo ahora en tu caso sentencia de muerte sobre todo consuelo de criatura? ¿Ningún ojo te compadece, ningún corazón te simpatiza, ninguna mano se tiende para rescatarte? Mira entonces por Dios, porque Él está en camino para consolarte Él mismo en este tiempo de fallo de la criatura. Cuida que sea Dios, y no el hombre, quien te consuele. Puede ser deber del ministro y privilegio del amigo hablar una promesa al oído y exponer las riquezas del consuelo divino en la Palabra; pero es prerrogativa única del Espíritu Santo aplicar la promesa y dar posesión heartfelt de esos consuelos. Celoso de su amor hacia ti y de la gloria que le corresponde, Dios no delegará en ninguna mano creadora el oficio de aliviar tu carga. Guárdate, pues, de un consuelo de criatura y de una falsa paz. Acude al Dios de toda consolación en tu aflicción; lleva tu carga de pecado a la preciosa sangre del Dios encarnado. ¡Cuán bienvenido serás, viniendo tal cual eres! Entonces exclamarás: «Mi corazón confió en Él y fui ayudado; has tornado mi luto en danza, has quitado mi cilicio y me has ceñido de alegría».
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - May 22
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.