Para mantener el agua fresca, debe estar corriendo perpetuamente. Y para mantener encendida la vida de Dios en el alma, deben ejercitarse continuamente las gracias. Esta es la razón por la que el pueblo del Señor tiene tantos conflictos, pruebas, ejercicios dolorosos, penas agudas y tentaciones profundas: para mantenerlos vivos hacia Dios; para sacarlos y mantenerlos fuera de aquel estado perezoso, torpe y miserable de seguridad carnal y muerta seguridad en que tantos parecen haberse dormido, dormidos como el marinero en lo alto del mástil, sin saber qué abismo espantoso hierve debajo. El Señor, pues, «examina al justo». No dejará que su pueblo esté tranquilo en Sion; que se asiente sobre sus heces y caiga en un miserable estado moabita. Por eso envía aflicciones, tribulaciones y pruebas, y permite que Satanás los tiente y los hostigue.
Y bajo estos sentimientos, el bendito Espíritu suscita de tiempo en tiempo en ellos este suspiro y clamor: «Di a mi alma: Yo soy tu salvación». Nadie sino tú, Señor, puede salvarme; nada menos que tu voz puede susurrar paz a mi conciencia; nada menos que tu sangre puede quitar la culpa que yace como carga pesada sobre mi corazón; nada menos que tu amor derramado por el Espíritu Santo puede hacer feliz mi alma en ti mismo.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: May 13
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.