¿Qué es este terror? Puede ser el grito de fuego, el ruido de ladrones, o el alarido de una enfermedad o muerte repentina. Vivimos en un mundo de muerte y dolor, y por tanto podemos esperar males tanto en las vigilias de la noche como bajo el resplandor del sol ardiente. Y esto no debería alarmarnos, porque sea el terror lo que sea, la promesa es que el creyente no ha de temer. ¿Por qué habría de temer? Pongámoslo más de cerca: ¿por qué habríamos de temer nosotros? Dios nuestro Padre está aquí, y estará aquí durante todas las horas solitarias; Él es un Vigilante todopoderoso, un Guardián que no duerme, un Amigo fiel. Nada puede suceder sin su dirección, pues aun el mismo infierno está bajo su control. La oscuridad no es oscura para Él. Ha prometido ser un muro de fuego alrededor de su pueblo, ¿y quién puede atravesar tal barrera?
Los mundanos tienen razón en temer, pues tienen un Dios airado sobre ellos, una conciencia culpable dentro de ellos, y un infierno abierto bajo ellos. Pero nosotros, los que descansamos en Jesús, somos salvos de todo esto por su abundante misericordia. Si cedemos a un temer necio, deshonraremos nuestra profesión y llevaremos a otros a dudar de la realidad de la piedad. Debemos temer el tener miedo, no sea que contristemos al Espíritu Santo con una desconfianza necia. Abajo, pues, vosotros presagios sombríos y aprensiones infundadas; Dios no se ha olvidado de ser gracioso, ni ha cerrado sus tiernas misericordias. Puede ser de noche en el alma, pero no necesita haber terror, porque el Dios de amor no cambia. Los hijos de luz pueden caminar en tinieblas, pero no por eso son desechados; antes bien, ahora pueden probar su adopción confiando en su Padre celestial, como los hipócritas no pueden hacer.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: April 22 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.