Por las palabras «fe santísima» podemos entender principalmente las grandes verdades del evangelio eterno que son reveladas y abrazadas por la fe. Y se llaman «nuestra fe santísima» porque están imbuidas de toda la santidad de Dios; y no sólo eso, sino que al ser recibidas en corazones creyentes comunican santificación, pues tienen una eficacia liberadora y santificadora. Las palabras «edificaos» suponen que hay un fundamento puesto. Cristo es ese fundamento que Dios ha puesto en Sion, piedra angular escogida, preciosa; y donde Cristo es revelado al alma por un poder divino, se echa un fundamento en el corazón sobre el cual ha de edificarse toda verdad subsiguiente.
Lo grande es tener claro en nuestra propia experiencia si Cristo ha sido puesto como fundamento en nuestras almas o no; y si así ha sido, hemos sido apartados de cualquier otro, al no hallar descanso ni paz sino en él. Si alguna vez ha sido revelado a nuestras almas por el poderoso poder de Dios, entonces hemos visto y sentido que en él hay un fundamento sobre el cual podemos permanecer, y eso por la eternidad. Como el Hijo del Padre en verdad y en amor; habiendo venido a consumar la obra que el Padre le dio a hacer; habiendo quitado el pecado por el sacrificio de sí mismo, y traído una justicia eterna en la cual podemos estar justificados, hay un fundamento sobre el cual un alma pobre y culpable puede reposar. Cuando este fundamento se acerca, y nosotros, por el poder de la gracia de Dios, somos levantados a reposar sobre él, podemos decir: «¡Cuán firme fundamento, vosotros santos del Señor, se ha puesto para vuestra fe en su excelente palabra!»
«Nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, que es Jesucristo» (1 Corintios 3:11).
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: July 14
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.