Cristo muestra aquí que no será suficiente reconocerlo como nuestro Maestro sólo de palabra y de lengua. Es necesario para nuestra felicidad que creamos en Cristo, que nos arrepintamos del pecado, que vivamos una vida santa, que nos amemos unos a otros. Esta es su voluntad, a saber, nuestra santificación. Cuidémonos de descansar en privilegios y obras externos, no sea que nos engañemos a nosotros mismos y perezcamos eternamente, como hacen multitudes, con una mentira en la mano derecha. Que todo aquel que invoca el nombre de Cristo se aparte de todo pecado.
Hay otros cuya religión consiste en un mero oír, y no va más allá; sus cabezas están llenas de nociones vacías. Estas dos clases de oidores están representadas como dos constructores. Esta parábola nos enseña a oír y a poner por obra las palabras del Señor Jesús: algunas pueden parecer difíciles para la carne y la sangre, pero deben ser cumplidas. Cristo es puesto como fundamento, y todo lo que no sea Cristo es arena. Algunos edifican sus esperanzas sobre la prosperidad mundanal; otros sobre una profesión externa de religión. Sobre ellas se aventuran; pero todas son arena, demasiado débiles para soportar una estructura como nuestras esperanzas del cielo. Se acerca una tormenta que pondrá a prueba la obra de cada hombre. Cuando Dios quita el alma, ¿dónde queda la esperanza del hipócrita? La casa se derrumbó en la tormenta, justo cuando el constructor más la necesitaba y esperaba que le sirviera de refugio. Se derrumbó cuando ya era demasiado tarde para construir otra. Que el Señor nos haga constructores sabios para la eternidad. Entonces nada nos separará del amor de Cristo Jesús.
Las multitudes se asombraban de la sabiduría y el poder de la doctrina de Cristo. Y este sermón, por mucho que se lea una y otra vez, es siempre nuevo. Cada palabra prueba que su Autor es divino. Seamos cada vez más decididos y fervorosos, haciendo de una u otra de estas bienaventuranzas y gracias cristianas el tema principal de nuestros pensamientos, incluso durante semanas enteras. No descansemos en deseos generales y confusos hacia ellas, con los cuales lo abarcamos todo, pero no atrapamos nada.
Mateo 8
Multitudes siguen a Cristo (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Matthew 7:21-29
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.