el amor de una madre hacia su hijo, el del novio hacia la novia, el de un hermano hacia su hermano, el de un amigo hacia su amigo — todo combinado sería solo como un diminuto rayo de sol, comparado con ese amor admirable que hay en el corazón de Cristo por su pueblo redimido. Tampoco me resulta menos reconfortante recordar que aquel que cuida de mí es inmutable en su fidelidad y en su amor. ¡Oh, la maravillosa simpatía, la gentileza, la misericordia que Cristo me muestra cada día, y que sé que nunca cesarán! Por ello, es algo sumamente razonable que yo eche sobre Él toda mi ansiedad. Su presencia, su bondad, su poder eficaz, su inquebrantable fidelidad — me autorizan a dejarlo todo en sus manos. ¡Oh, que siempre tenga la gracia de huir a este refugio y escondite! ¡Oh, que toda carga, todo temor, todo presentimiento, cada detalle de mis ansiedades diarias, puedan ser confiados a su mano amorosa!
~ ~ ~ ~ ¡El nivel que el Apóstol establece!
Fuente y atribución
Autor original: George Everard
Título original: Quotes from George Everard — 17
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de George Everard, publicado originalmente en Grace Gems.