"Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en la carne, un mensajero de Satanás, para abofetearme." 2 Corintios 12:7
Muchos de los siervos más nobles de Dios han llevado "aguijones" en su carne todos sus días — pero entretanto han recibido bendiciones y enriquecimiento espirituales que jamás habrían tenido si sus clamores por alivio hubieran sido atendidos. No sabemos cuánto debemos al sufrimiento de los que nos han precedido.
La prosperidad no ha enriquecido al mundo como lo ha hecho la adversidad. Los mejores pensamientos, las lecciones de vida más ricas, los cánticos más dulces que han llegado a nosotros desde el pasado — no han surgido de vidas que no conocieron privación ni adversidad alguna, sino que son el fruto del dolor, de la debilidad, de la prueba. Los hombres han clamado por verse emancipados de la servidumbre de la dificultad, de la enfermedad, de la invalidez, de la necesidad que exige renuncia — sin saber que aquello que parecía estorbar su camino era precisamente lo que forjaba todo lo noble, hermoso y bendito de su vida.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: THE THORN IN THE FLESH
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.