Mañana y noche

El alimento del alma que solo se obtiene meditando

La meditación en la Palabra es la digestión espiritual que nutre el alma y da fuerza para el servicio, sin ella el creyente avanza con lentitud.

Hay tiempos en que la soledad es mejor que la compañía; y el silencio más sabio que la palabra. Seríamos mejores cristianos si estuviéramos más a solas, esperando en Dios y reuniendo fuerza espiritual para laborar en su servicio, mediante la meditación en su Palabra. Debemos reflexionar sobre las cosas de Dios, porque así obtenemos de ellas el verdadero alimento.

La verdad es como el racimo de la vid: si queremos vino de él, hemos de pisarlo; hemos de prensarlo y exprimirlo muchas veces. Los pies del pisador deben descender con gozo sobre los racimos, o de lo contrario el jugo no fluirá; y han de pisar las uvas con cuidado, o gran parte del precioso líquido se desperdiciará. Así también nosotros, mediante la meditación, debemos pisar los racimos de la verdad, si queremos obtener de ellos el vino del consuelo.

Nuestros cuerpos no se sostienen con solo llevar el alimento a la boca, sino que el proceso que realmente provee al músculo, al nervio, al tendón y al hueso, es el proceso de la digestión. Es por la digestión que el alimento se asimila a la vida interior.

De igual manera, nuestras almas no se nutren con solo escuchar un rato esto, luego aquello, y después lo otro de la verdad divina. El oír, el leer y el aprender requieren todos una digestión interior que complete su provecho; y la digestión interior de la verdad consiste, en gran parte, en meditar sobre ella.

¿Por qué algunos cristianos, aunque oyen muchos sermones, avanzan tan lentamente en la vida divina? Porque descuidan sus aposentos privados y no meditan con atención en la Palabra de Dios. Aman el trigo, pero no lo muelen; quisieran el grano, pero no quieren salir a los campos a recogerlo; el fruto cuelga del árbol, pero no quieren tomarlo; el agua corre a sus pies, pero no se inclinan a beberla. De tal necedad, líbranos, Señor, y sea este nuestro propósito el día de hoy: «¡Meditaré en tus preceptos!»

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: October 12 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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