Ayuda para cada día

El alma sedienta que encuentra el agua que sacia para siempre

Quienes beben solo de los manantiales de este mundo quedan sedientos una y otra vez. Cristo ofrece un agua que calma la sed del alma y brota para vida eterna.

De lugar en lugar sigue la planta.

Se dice que existe una extraña planta en Sudamérica que encuentra un lugar húmedo, extiende sus raíces hacia abajo y se vuelve verde por un breve tiempo, hasta que el lugar se seca; entonces se desenraíza, se enrolla y es llevada por el viento hasta llegar a otro lugar húmedo, donde repite el mismo proceso.

De sitio en sitio sigue la planta, deteniéndose dondequiera que encuentra un poco de agua, hasta que el lugar se seca. Y al final, después de tanto vagar, no es más que un manojo de raíces y hojas secas.

Lo mismo ocurre con quienes beben únicamente de los manantiales de este mundo. Beben y vuelven a tener sed, y van de manantial en manantial, arrastrados por los vientos de la pasión y del deseo, hasta que al fin sus almas no son más que manojos de deseos insatisfechos y sed ardiente. Necesitamos encontrar algo mejor que esto, o perecer para siempre.

«Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna». Juan 4:13-14

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: On and on the plant goes

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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