Ningún cristiano verdadero puede satisfacerse con una religión de meras nociones. Aunque fuera un miserable descarriado, llevado a los campos para apacentar cerdos, no podría alimentarse de sus cascarillas, sino que suspiraría por el pan de la casa de su Padre. Cuando los ojos son iluminados para ver la naturaleza del pecado, la justicia y la santidad de Dios, y la miserable inmundicia del yo, el alma vivificada no halla reposo en nada que no sea un precioso descubrimiento del Cordero de Dios; y cuanto más es ejercitada con pruebas, dificultades, tentaciones y dudas, más siente su necesidad de aquella sangre de aspersión que habla mejores cosas que la de Abel.
¿De qué vale un cristiano sin pruebas y aflicciones interiores? ¡Cuán muertas y sin vida son nuestras oraciones, cuán frías y formales cuando el alma no se mantiene viva por ejercicios internos! Las meras nociones de Cristo, la falsa esperanza, la fe muerta y la confianza presuntuosa son barridas como refugios de mentiras cuando el alma es hecha sentir su desnudez y su nada, su culpa y su impotencia delante de Dios. Y así, todos estos ejercicios interiores allanan el camino para los descubrimientos de Cristo: aquellas visiones de su sangre y de su justicia, aquel conocimiento experimental de su Persona, amor, gracia y obra, que son vida y paz.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: January 29
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.