El altar de Dios debía construirse con piedras sin labrar, para que no se viera en él ningún rastro de habilidad o esfuerzo humano. La sabiduría humana se complace en recortar y ordenar las doctrinas de la cruz en un sistema más artificial y más acorde con los gustos depravados de la naturaleza caída. Sin embargo, en lugar de mejorar el evangelio, la sabiduría carnal lo contamina, hasta convertirlo en otro evangelio, y no la verdad de Dios en absoluto. Todas las alteraciones y enmiendas de la propia palabra del Señor son contaminaciones y profanaciones.
El corazón orgulloso del hombre está muy ansioso por tener parte en la justificación del alma delante de Dios; se sueñan preparativos para Cristo, se confía en humillaciones y arrepentimientos, se ensalzan las buenas obras, se jacta mucho la capacidad natural, y por todos los medios se intenta levantar herramientas humanas sobre el altar divino. Sería bueno que los pecadores recordaran que, lejos de perfeccionar la obra del Salvador, sus confianzas carnales solo la contaminan y deshonran. El Señor solo debe ser exaltado en la obra de la expiación, ¡y no se tolerará ni una sola marca del cincel o del martillo del hombre! Hay una blasfemia inherente en intentar añadir a lo que Cristo Jesús, en Sus momentos de agonía, declaró terminado, o en mejorar aquello en lo que el Señor Jehová halla perfecta satisfacción.
Pecador tembloroso, desecha tus herramientas y cae de rodillas en humilde súplica; acepta al Señor Jesús como altar de tu expiación y descansa solo en Él. Muchos profesos creyentes pueden tomar advertencia del texto de esta mañana en cuanto a las doctrinas que creen. Hay entre los cristianos demasiada inclinación a cuadrar y reconciliar las verdades de la revelación; esta es una forma de irreverencia e incredulidad, esforcémonos contra ella y recibamos la verdad tal como la encontramos, regocijándonos de que las doctrinas de la palabra son piedras sin labrar, y por tanto son aun más aptas para construir un altar para el Señor.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: July 14 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.