El amor de Cristo por los niños fue una de las cualidades más hermosas de su vida. Reveló su verdadero corazón humano. Pero debemos recordar también que puso de manifiesto su interés divino por los pequeños.
Jesús se indignó cuando sus discípulos reprendieron a quienes traían a los niños y querían mantenerlos alejados. «Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis», dijo. Así tenemos aquí una advertencia para nosotros. Debemos tener mucho cuidado de no impedir jamás que ningún niño se acerque a Cristo.
Podemos hacerlo de muchas maneras. Podemos hacerlo, si somos padres o cristianos mayores, mediante nuestro propio ejemplo mundano. Los padres poco devotos es probable que aparten a sus hijos del Salvador, aun sin proponérselo, por la influencia de su propia vida. También podemos hacerlo al decirles que son demasiado jóvenes para acercarse a Él; al simplemente no hacer nada, permitiendo que crezcan sin influencia hacia el bien; al permitir que sus mentes se ocupen de otras cosas, excluyendo a Cristo.
Cristo sigue hoy de pie y nos llama a quitar todo estorbo del camino, para que los niños puedan acercarse a Él, y además a hacer todo lo que podamos para traerlos a Él. Conviene notar que es a Cristo mismo a quien los niños deben venir. Supongamos que no pueden comprender plenamente «el plan de redención», o conocer a fondo las doctrinas de la Iglesia, o no pueden responder las difíciles preguntas que a veces planteamos a los inquirientes; ¿los mantendremos apartados por eso? No; Cristo dice: «Dejad que vengan a mí». Solo hemos de asegurar que no los estorbemos y que les permitamos acercarse a Él. Después habrá tiempo suficiente para enseñarles con mayor plenitud.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Forbid Them Not
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.