Pensamientos vespertinos

El amor de Dios revelado en la cruz de Cristo

Solo Dios puede revelar su propio amor, y lo ha hecho en la entrega de su Hijo amado, el mayor milagro y la ofrenda más costosa que el universo ha contemplado jamás.

Es una verdad evidente: así como solo Dios conoce su amor, solo él puede revelarlo. Es un amor oculto, velado en lo más profundo de su corazón infinito; mejor aún, parece componer su misma esencia, pues «Dios es amor», no solo amable y amoroso, sino amor mismo, amor esencial. ¿Quién puede manifestarlo sino él? ¡Cuán tenues son las visiones más brillantes y cuán bajas las concepciones más sublimes del amor de Dios en quienes solo poseen un conocimiento natural y especulativo de las cosas divinas! Leen la bondad de Dios en la naturaleza con el ojo entreabierto y la balbucean en la providencia con lengua tartamuda. De su amor esencial, de su amor redentor, de la manifestación gloriosa de ese amor en Jesús, no saben nada.

Pero Dios ha declarado su propio amor, y Jesús es su revelación gloriosa. «En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.» ¡Qué mar infinito de amor irrumpió sobre nuestro mundo culpable y rebelde, trayendo en su marea al Hijo unigénito de Dios! Grande debió ser aquel amor —amor infinito, inescrutable, que sobrepasa todo pensamiento— para constreñir al Padre a entregar a Jesús a morir por nosotros «cuando aún éramos pecadores».

He aquí el amor de Dios: ve cómo lo ha inscrito en letras de sangre extraídas del corazón de Jesús. Su amor fue tan grande que nada menos que la entrega a la muerte de su amado Hijo podía expresar adecuadamente su inmensidad. «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito.» Este fue el mayor milagro del amor, su hazaña más portentosa, su victoria más deslumbrante y su ofrenda más costosa y preciosa. Viéndonos caídos, expuestos a la maldición de la ley, culpables de innumerables pecados y dignos de tantas muertes, ¡cómo anheló salvarnos! No descansó hasta abrir un camino infinitamente seguro para Dios y para el hombre, asegurando gloria a cada atributo divino y dicha inmensa, indecible y eterna para el creyente.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - July 12

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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