Aquí está la condescendencia, el milagro, el misterio del amor divino: que Dios redimiera a la iglesia con su propia sangre. Ciertamente deberíamos amar a quienes Dios ha amado, y amado de tal manera. El Espíritu Santo, entristecido por el egoísmo, dejará al corazón egoíso sin consuelo, y lleno de tinieblas y de terror. ¿Por qué cosa puede conocerse que un hombre tiene un verdadero sentido del amor de Cristo por los pecadores que perecen, o que el amor de Dios ha sido plantado en su corazón por el Espíritu Santo, si el amor del mundo y de sus bienes vence los sentimientos de compasión por un hermano que perece? Cada instancia de este egoísmo debe debilitar las evidencias de la conversión de un hombre; cuando es habitual y consentido, debe decidir contra él. Si la conciencia nos condena por pecado conocido, o por la negligencia de un deber conocido, Dios también lo hace. Sea, pues, la conciencia bien informada, escuchada y diligentemente atendida.
La ventaja de la fe, del amor y de la obediencia (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — 1 John 3:16-21
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.