Comentario Devocional y Práctico

El amor de Dios se prueba en el amor a los hermanos

La confesión de Cristo y el amor sincero a los hermanos prueban la morada de Dios en el creyente y aseguran la confianza ante el día del juicio.

El Padre envió al Hijo, él dispuso su venida a este mundo. El apóstol lo atestigua. Y todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios mora en él, y él en Dios. Esta confesión incluye la fe en el corazón como fundamento; hace reconocimiento con la boca para la gloria de Dios y de Cristo, y profesión en la vida y la conducta, contra las lisonjas y los desaires del mundo. Ha de haber un día de juicio universal. Dichosos aquellos que tendrán santa osadía delante del Juez en aquel día, sabiendo que él es su Amigo y Abogado. Dichosos aquellos que tienen santa osadía ante la perspectiva de aquel día, que lo miran y lo esperan, y esperan la aparición del Juez. El verdadero amor a Dios asegura a los creyentes el amor de Dios hacia ellos. El amor nos enseña a sufrir por él y con él; por tanto, podemos confiar en que también seremos glorificados con él, 2 Timoteo 2:12. Debemos distinguir entre el temor de Dios y el tenerle miedo; el temor de Dios implica alta reverencia y veneración por Dios. La obediencia y las buenas obras, hechas por el principio del amor, no son como el trabajo servil de quien labora de mala gana por temor a la ira de un amo. Son como las de un hijo obediente, que rinde servicios a un padre amado, los cuales benefician a sus hermanos, y se hacen de buena voluntad. Es señal de que nuestro amor está lejos de ser perfecto, cuando nuestras dudas, temores y aprensiones acerca de Dios son muchas. Que el cielo y la tierra se asombren de su amor. Él envió su palabra para invitar a los pecadores a participar de esta gran salvación. Que tomen ellos el consuelo del feliz cambio obrado en ellos, mientras le dan la gloria. El amor de Dios en Cristo, en los corazones de los cristianos por el Espíritu de adopción, es la gran prueba de la conversión. Esto debe probarse por sus efectos en su carácter y en su conducta hacia sus hermanos. Si alguien profesa amar a Dios y, sin embargo, se entrega a la ira o a la venganza, o muestra una disposición egoísta, desmiente su profesión. Pero si es evidente que nuestra enemistad natural se ha cambiado en afecto y gratitud, bendigamos el nombre de nuestro Dios por este sello y prenda de la felicidad eterna. Entonces nos diferenciamos de los falsos profesantes, que pretenden amar a Dios, a quien no han visto, y sin embargo aborrecen a sus hermanos, a quienes han visto.

Capítulo 5

El amor fraternal es el efecto del nuevo nacimiento, que hace agradable la obediencia a todos los mandamientos de Dios (

Fuente y atribución

Autor original: Religious Tract Society

Título original: Devotional and Practical Commentary — 1 John 4:14-21

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.

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