Mañana y noche

El amor del Señor, ayer, hoy y por siempre

Al mirar atrás el camino recorrido por la gracia de Dios y contemplar su amor futuro, el creyente se siente refrescado y arde en deseos de amar más a Jesús.

Creyente, mira hacia atrás a toda tu experiencia y piensa en el camino por el cual el Señor tu Dios te ha guiado en el desierto, y cómo te ha alimentado y vestido cada día; cómo ha soportado tus pecados y tus fracasos; cómo ha tolerado todas tus murmuraciones y todos tus anhelos de las ollas de carne de Egipto; cómo ha abierto la roca para sustentarte y te ha alimentado con maná que descendió del cielo. Piensa en cómo su gracia ha sido suficiente para ti en todas tus pruebas, cómo su sangre ha sido perdón para ti en todos tus pecados, cómo su vara y su cayado te han consolado. Cuando hayas mirado así hacia atrás sobre el amor del Señor, deja que la fe contemple su amor en el futuro, pues recuerda que el pacto y la sangre de Cristo encierran algo más que el pasado. El que te ha amado y perdonado nunca dejará de amar y perdonar.

Él es Alfa, y será también Omega. Él es el primero, y será el último. Por tanto, recuerda que cuando pases por el valle de sombra de muerte no habrás de temer ningún mal, porque Él estará contigo. Cuando te detengas en las frías aguas del Jordán, no necesitas temer, pues la muerte no puede separarte de su amor. Y cuando entres en los misterios de la eternidad, no has de temblar: «Pues estoy persuadido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra criatura podrá separarnos del amor de Dios, que es en Cristo Jesús nuestro Señor.» Ahora, alma, ¿no está tu amor refrescado? ¿No te hace esto amar a Jesús? ¿No inflama tu corazón un vuelo por las ilimitadas llanuras del éter del amor y te compele a deleitarte en el Señor tu Dios? Ciertamente, al meditar en «el amor del Señor», nuestros corazones arderán dentro de nosotros y anhelaremos amarle más.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: February 4 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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