Mañana y noche

El amor inmutable de Cristo, sin medida ni fin

Una meditación sobre el amor de Cristo por su pueblo, comparado con el amor del Padre al Hijo: sin principio, sin cambio, sin fin y sin medida.

Así como el Padre ama al Hijo, del mismo modo Jesús ama a Su pueblo. ¿Cuál es ese método divino?

Le amó sin principio, y así ama Jesús a Sus miembros. "Te he amado con amor eterno." Puedes rastrear el principio del afecto humano; puedes hallar fácilmente el principio de tu amor a Cristo—pero Su amor por nosotros es un arroyo cuya fuente está oculta en la eternidad. Dios el Padre ama a Jesús sin ningún cambio. Cristiano, toma esto para tu consuelo, que no hay cambio en el amor de Jesucristo—hacia los que descansan en Él. Ayer estabas en la cumbre del Tabor, y dijiste: "¡Me ama!" Hoy estás en el valle de la humillación—pero Él te ama igual. En el monte Mizar, y entre los Hermón, oíste Su voz, que hablaba tan dulcemente con las notas del amor; y ahora en el mar, o aun dentro del mar, cuando todas Sus ondas y olas pasan sobre ti, Su corazón es fiel a Su elección antigua.

El Padre ama al Hijo sin ningún fin, y así el Hijo ama a Su pueblo. Santo, no necesitas temer que se afloje el cordón de plata, pues Su amor por ti nunca cesará. Confía en que aun hasta la tumba—Cristo irá contigo; y que de nuevo desde ella—Él será tu guía a las colinas celestiales.

Además, el Padre ama al Hijo sin medida alguna, y el mismo amor inmensurable el Hijo concede a Sus escogidos. Todo el corazón de Cristo está dedicado a Su pueblo. Él "nos amó—y se entregó a sí mismo por nosotros." Suyo es un amor que sobrepasa el conocimiento. ¡Ah! Tenemos en verdad un Salvador inmutable, un Salvador precioso, uno que ama sin medida, sin cambio, sin principio y sin fin—¡así como el Padre le ama! Hay aquí mucho alimento para los que saben digerirlo. ¡Que el Espíritu Santo nos lleve a lo medular y sustancioso!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: March 18 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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