«Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros.» Efesios 5:2
El amor de Dios hacia los pecadores es un océano sin orilla, un misterio que se extiende más allá del alcance del más alto de los ángeles. Que el Dios infinitamente santo —ante quien los serafines cubren sus rostros— fije su corazón en quienes estaban manchados, desafiantes y muertos en pecado, es la verdad más humillante de toda la Escritura. Su amor no fue merecido por nada en nosotros, pues éramos del todo pecaminosos y sin atractivo. ¡Pero nos amó! Y su amor no fue un mero sentimiento: pasó a la acción. Entregó a su Hijo —su único, su amado— para que llevase la maldición que merecíamos. El Padre no le escatimó, sino que lo entregó para ser escarnecido, azotado y clavado en una cruz. Allí, el Cordero sin mancha de Dios soportó la ira propiciatoria por el pecado que correspondía a los mismos que le odiaban. ¿Qué lengua puede expresar tal amor? ¿Qué mente puede sondear su profundidad?
Este amor no es una reliquia del pasado: está vivo y activo en este mismo instante. Nos ama todavía. En la disciplina y la dirección, en la provisión y el dolor, su amor nos sostiene y nos santifica. Es inmutable, invencible y siempre cercano. Ningún fracaso nuestro lo agota; ninguna aflicción lo remueve. Su amor es tan eterno como Él mismo. Este amor es el manantial de toda bendición espiritual. Que esto derrita el orgullo de nuestros corazones, calme nuestros temores inquietos y encienda una vida de gozosa obediencia. Nada fortalece la fe, serena el alma ni nos impulsa a la santidad como la realidad sentida del asombroso amor de Cristo al morir por pecadores tan viles e indeseables como nosotros. «Él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados.» Isaías 53:5
Oh creyente, maravíllate y regocíjate: eres amado con un amor que nunca comenzó, jamás se desvanecerá y nunca podrá ser quebrantado.
Fuente y atribución
Autor original: Arthur Pink et al.
Título original: The Attributes of God — The Love of God to Us
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Arthur Pink et al., publicado originalmente en Grace Gems.