Un Tesoro Dorado para los Hijos de Dios

El amor mutuo es la prueba del discipulado

El amor paciente, la humildad y el perdón entre creyentes son la conformidad práctica con la vida de Cristo y la mejor evidencia de poseer su Espíritu.

«En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.» Juan 13:35

«Soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz… no se ponga el sol sobre vuestro enojo… Y sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó en Cristo.» Efesios 4:2, 3, 26, 32

Los cristianos humildes nunca afectan singularidad ni levantan pretensiones extraordinarias. Más bien procuran ser de un mismo sentir y no contienden acerca de palabras o puestos de distinción, no sea que se estorbe la armonía general que reina entre ellos y la edificación de las almas. Quien juzga y echa la culpa de todo a los demás, y nunca puede concertarse ni unirse en devoción con otros cristianos experimentados, está hinchado de propia vanidad y en camino de hacer un naufragio peligroso; porque «antes de la caída va la soberbia».

Creyente, cultiva la humildad. Toma tu lugar a los pies de Jesús y aprende de Él. Él te da ejemplo de amor, paciencia, tolerancia, longanimidad y prontitud para perdonar. Recuerda: si confías en su obra consumada para la aceptación ante Dios, estás obligado a imitar su ejemplo en tus tratos con los hombres. Si sabes estas cosas, bienaventurado eres si las pones por obra. La conformidad práctica con la vida de Cristo es la mejor prueba de que tenemos el Espíritu de Cristo.

Fuente y atribución

Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky

Título original: A Golden Treasury for the Children of God — January 20

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura