Pensamientos vespertinos

El amor que mueve y santifica toda la vida del creyente

El amor a Dios es el móvil rector de la mente espiritual; nunca se apaga del todo, y en la medida en que arde con más fuerza, más se eleva el tono de nuestra espiritualidad celestial.

El amor a Dios es el móvil rector de la mente espiritual. Todo deseo de admiración y aplauso humano se desvanece ante este principio tan alto y santo del alma. Su religión, su devoción, su celo, sus afanes y sus sacrificios brotan del amor. El amor lo impulsa, lo fortalece, lo endulza y lo santifica todo. Es él quien expulsa del corazón al rival y falso pretendiente de nuestros afectos, y quien recibe y entroniza al verdadero. A veces puede latir débilmente, como el pulso de la vida natural; pero, a diferencia de aquel, nunca cesa del todo. El amor de Dios en el alma nunca expira. Alimentado por la fuente de la cual emana, el fuego sagrado, aunque a veces parezca apagarse, jamás se extingue.

¿Posees esta evidencia de la mente espiritual, lector mío? ¿Te constriñe el amor de Cristo? Es la primera y la principal gracia del Espíritu; ¿la posees? Ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor; pero el mayor de ellos es el amor. Es el resorte principal, la fuerza motriz de todo el mecanismo espiritual del alma; todas sus ruedas giran y todos sus movimientos se rigen por él. ¿Es este el motivo puro que te mueve en lo que haces para Dios? ¿O entran en tu servicio y tu sacrificio algo de egoísmo, sed de aprobación humana, deseo de lucir bien en la carne, o de que la religión sirva a tus intereses temporales? Examina tu corazón, escruta tus motivos.

No necesita faltarte esta fuerza motriz. Dios es amor, y está dispuesto a suplirla hasta la máxima capacidad de tu mente. Estamos limitados en nosotros mismos, no en Él. El océano en cuya margen nos mantenemos, dudosos y tímidos, es infinito, sin orillas y sin fondo. El Señor está dispuesto a encaminar nuestros corazones a sus profundidades, pero nosotros vacilamos y retrocedemos, sobrecogidos por su inmensidad o tropezando con su libertad perfecta. Para alcanzar un alto nivel de espiritualidad celestial, necesitamos más del amor de Dios derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado. Necesitamos amar más a Cristo.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - December 3

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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