Pensamientos vespertinos

El amor que responde al amor infinito de Cristo

El amor de Dios se manifestó enviando a su Hijo para salvarnos. Ante un amor tan inconmensurable, lo menos que podemos ofrecer es un amor cordial, obediente y creciente hacia él.

Dios es amor, y la expresión suprema de ese amor fue el envío de su propio Hijo al mundo, para lograr lo que la ley, en su debilidad, no podía alcanzar. ¿Hubo jamás un amor semejante? Dios amó de tal manera, y Jesús aceptó voluntariamente la embajada: se vistió con nuestros harapos, se inclinó hasta nuestra pobreza y consintió en ser prendido y entregado por nosotros. Fue hecho maldición para librarnos de la maldición, y sobre él pasó el juicio para que nosotros fuéramos salvos de la ira venidera. ¡Oh, aquí hay un amor infinito y sin medida! Entonces, devolvámosle nuestro amor; es lo menos que él puede pedir y lo menos que podemos darle. Sea un amor sincero, cordial, obediente y creciente. ¡Ay! Es apenas una gota cuando debería ser un océano; apenas una chispa débil cuando debería ser una llama vehemente.

¿Cómo no ha de fluir nuestro afecto hacia aquel que tomó, y aún lleva, nuestra naturaleza! Qué objeto tan atrayente y ganador es el Dios encarnado, el Mediador Dios-hombre. Más hermoso que los hijos de los hombres, el principal entre diez mil, el todo-amable, él es la admiración y el canto de todo el cielo. ¿Por qué no ha de serlo también de toda la tierra? Si el Hijo de Dios tomó nuestra naturaleza ruda y sufriente, ¿seremos nosotros reacios a tomar su cruz humilde y despreciada, y seguirle de cerca? ¡Lejos esté, Señor! Si tú, Hijo sin pecado de Dios, te humillaste hasta lo más profundo, ¿qué humillación puede ser excesiva para nosotros, pecadores hijos de los hombres? Que tu amor nos constriña a permanecer firmes en ti, en tu verdad y en tu causa, cuando el mundo nos desprecia, cuando los amigos nos abandonan y todos parecen dejarnos. Y así como descendiste a nuestra tierra oscura y pecadora, ¡levántanos a tu cielo puro y luminoso!

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - June 17

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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